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El Sistema Educativo de Juan Bosco, conocido como "Sistema Preventivo" se basa en la experiencia que él vivió, cuyo estilo era el de una educación eminentemente práctica. Convivía con los jóvenes, los ayudaba, se entretenía con ellos. El origen de la "preventividad" de Juan Bosco parece ser que se remonta a sus años de niño, en los que su madre le inculcó valores profundos de espiritualidad, trabajo y unidad. Cuando Don Bosco fue sacerdote se animó a salir a la ciudad de Turín para acercarse a los jóvenes y conocer sus condiciones de vida , pero aquello era un reto muy grande ya que dicha ciudad estaba invadida de emigrantes del campo que por razones económicas llegaban a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida, mas sin embargo eran golpeados fuertemente por la desocupación o por el abuso de su mano de obra, además de todo el entorno social que aquello atraía: delincuencia, abandono, hambre y pérdida de fe. El proyecto educativo nace con la idea de superar todo este problema social, para Juan Bosco dicho proyecto puede resumirse en tres puntos importantes: • Necesidad de escuela y trabajo para desarrollar sus potencialidades. • Necesidad de ser jóvenes, es decir de gozar de un clima de familia en el que puedan sentirse acogidos, importantes, protegidos, amados, gozar de su tiempo y de una oportunidad de juego y diversión. • Necesidad de encontrarse con Dios, para descubrir su propia dignidad de Hijos de Dios y el sentido mismo de su vida. El concepto base del Sistema Educativo de Juan Bosco se basa en lo Preventivo, entendido como el "arte de educar en positivo" proponiendo el bien en vivencias adecuadas y envolventes, capaces de atraer por su nobleza y hermosura el arte de "hacer que los jóvenes crezcan desde dentro", apoyándose en su libertad interior, venciendo condicionamientos y formalismos exteriores; el "arte de ganar el corazón de los jóvenes" de modo que caminen con alegría y satisfacción hacia el bien, corrigiendo desviaciones y preparando el mañana por medio de una sólida formación de su carácter. Prevenir es sembrar gérmenes de vida, estar en la cotidianidad creciendo en la niñez y en la adolescencia por el camino correcto. Individuando algunas prioridades en el ámbito de la pedagogía preventiva exigidas por la cultura actual, se podría enfocar la atención hacia tres pistas: la ética consistente en la orientación de los valores; la familiar, el énfasis en lo "positivo". Prevenir también es partir de la familia, volver al núcleo familiar es decir no son los sistemas educativos los primeros protagonistas de los educando sino la familia y su unidad como primer componente. Otra instancia del sistema preventivo de Juan Bosco es la de fundamentar su trabajo en los jóvenes a través de la transmisión del bien y de las experiencias positivas, sobre la belleza, la verdad, la bondad, la honestidad, y sobre experiencias pedagógicas positivas. Un educador o animador bosconiano por tanto está convencido de que cualquier joven por marginado que sea, tiene energías de bien, que si se las cultiva lo ha de llevar a la fe y honradez. Juan Bosco cree en los jóvenes, los respeta como personas, les proporciona un ambiente adecuado rico en valores humanos, se apoya en sus aptitudes interiores, en su capacidad de pensar, en el amor, en su raciocinio, y lo prepara para el trabajo y la sociedad. Para Juan Bosco la educación es una realidad, los jóvenes son alojados, vestidos, alimentados y orientados en algún oficio para que a su tiempo puedan ganarse la vida honestamente. Así de este modo se comprende la pedagogía de Juan Bosco que le hace atento a todo lo que es positivo en una persona y que puede servir para su liberación según el concepto de Dios. Una de las cosas que mas llama la atención del Sistema Preventivo es su calidad humana, todo el método respira un clima de armonía, sin excesos emotivos alejado de posiciones extremas, conscientes de sanear la sociedad partiendo de la educación. El sistema se basa también en la formación de "Buenos Cristianos" y de "Honestos Ciudadanos", todo ello conlleva a la mentalidad del formando plasmarse en valores como solidaridad, y colaboración con los demás. El proyecto de humanismo - pedagógico - cristiano de Don Bosco y su Sistema Preventivo tienen entre sí interacción, la finalidad que persigue este proyecto es el de hacer pasar a Dios al corazón de los jóvenes, no solo por la iglesia sino por la puerta de la escuela, los talleres, las aulas y la oficina. La educación de Juan Bosco se caracteriza entonces por una fusión entre lo que es el desarrollo humano y el anuncio evangélico cristiano. El Sistema Preventivo se convierte en pedagogía, humanismo, ciudadanía y espiritualidad. No es fácil conocer y aplicar este modo de educar sin acercarse a Valdocco, modelo pedagógico del Sistema Preventivo practicado por Juan Bosco. "Valdocco", cuna de la obra de Juan Bosco se pudo definir como: "casa que acoge, escuela que prepara para la vida, parroquia que evangeliza y patio donde encontrarse a gusto con los amigos". En un ambiente así, no extraña que casi al final de su vida escribiera: "Hace cerca de 40 años que trabajo con la juventud y no recuerdo haber impuesto castigo de ninguna clase, y con la ayuda de Dios he conseguido no sólo el que los alumnos cumplieran con su deber, sino que hicieran sencillamente lo que yo deseaba, y esto de aquellos mismos niños que no daban ninguna esperanza de feliz éxito." Siempre creyó más en el premio que en el castigo; así escribió: es premio o castigo todo lo que se hace pasar por tal: "la alabanza cuando se obra bien y la corrección en los descuidos, constituyen de por sí premio o castigo". Había aprendido en la escuela de San Francisco de Sales, el Santo de la bondad que "se cazan más moscas con una gota de miel que con un barril de vinagre". Juan Bosco fomentó recursos educativos que le habían ganado la amistad de los compañeros ya en los años de juventud: la música instrumental y coral, los paseos y excursiones, el deporte, el teatro infantil... El teatro tuvo gran importancia en el Oratorio, Juan Bosco le asignó tres fines: divertir, instruir y formar. La música y el canto llegaron a ocupar un puesto importante en el Oratorio hasta el punto de que escribió sobre el mismo: "un Oratorio sin música es como un cuerpo sin alma". Las excursiones llenaron páginas imborrables en la mente de los muchachos, que recorrían, en los "paseos otoñales", distintos pueblos con su música, sus representaciones teatrales y las alegres y juveniles celebraciones religiosas. Era extraordinario contemplar la alegría y satisfacción de aquellos jóvenes. Juan Bosco en 1886 (apenas dos años antes de su muerte), escribía a los Salesianos y Salesianas de América: "El Sistema Preventivo sea nuestra característica propia... En las clases que se oiga la palabra "dulzura". "caridad" y "paciencia"... La dulzura en el hablar, en el obrar, en el avisar lo gana todo y a todos". Reflexión que se hizo en la reunión de la Junta de la Corporación Juan Bosco el 11 de mayo de 2011 ALFONSO RICARDO CABRERA LUNA |